Crónica de Ana
Coincidimos
todos en que es una obra de “lectura amable”. Se puede decir que es divertida,
novela negra con un ritmo muy rápido y personajes históricos.
Escrita
en un estilo cercano a finales del S.XVI, que es la época en la que se
desarrolla la acción y siguiendo una estricta secuencia cronológica, alguien en
la tertulia apuntó lo adecuado de utilizar capítulos cortos (muy aclaradores y
casi cinematográficos): en un convento de carmelitas descalzas, recién fundado
y con muchos problemas económicos, de repente comienzan a aparecer personas
asesinadas; La priora, Ana de Jesús y el mismísimo San Juan de la Cruz, inician
sus pesquisas para que nada salga de esas cuatro paredes y perjudique el
entorno religioso que lo enmarca: una convención de carmelitas en Lisboa que
desea terminar con la rama fundada por Santa Teresa. Al final, adelantado de
manera oportuna, todo se soluciona con la ayuda de un pintoresco personaje, a
la vez real e imposible en la sociedad de la época.
Como
dijimos los personajes son muy humanos, con evoluciones naturales y muy consistentes:
las hermanas del convento pasan de ser unas perfectas religiosas a unas perfectas humanas,
coherentes con sus caracteres y circunstancias que se van dibujando a través de
los diálogos y sus herramientas para resolver cada situación.
Los protagonistas son menos
creíbles: extremos a la hora de defender sus convicciones. Forman parte del
elenco de personajes históricos: Juan Latino que desempeña un papel fundamental
en la trama. El Gran Capitán y sus oficiales, unos actantes maravillosamente
dotados de defectos y virtudes capaces de sentimientos encontrados y que cada
uno resuelve como puede. Por esto los lectores nos encariñamos con todos los
personajes.
Los
temas que nos presentan, son, desgraciadamente, muy actuales: xenofobia y
discriminación, segregación social, presión social sobre los individuos,
sentimientos humanos encontrados, roles femeninos,…:
Hay personajes que nos enseñan la
forma de vida que estaban obligados a llevar los moriscos, sus costumbres
propias y sobre todo su sufrimiento por las frecuentes expropiaciones y
expulsiones, nuestra aventura se centra en Granada.
Por otra parte visitamos la casas
y sentimientos de la clase aristocrática: déspotas y crueles a la hora de
defender sus privilegios.
Y, por último, la vida conventual:
remanso de paz hasta que la muerte por envenenamiento se introduce, no se sabe
por dónde, entre sus sagrados, y caros, muros.
En
resumen, es una lectura divertida, con momentos lacrimógenos: muy recomendable
su lectura en unas vacaciones.
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