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lunes, 4 de mayo de 2026

CRÓNICA DE LA CAPITANA

Crónica de Ana

 

    Coincidimos todos en que es una obra de “lectura amable”. Se puede decir que es divertida, novela negra con un ritmo muy rápido y personajes históricos.

    Escrita en un estilo cercano a finales del S.XVI, que es la época en la que se desarrolla la acción y siguiendo una estricta secuencia cronológica, alguien en la tertulia apuntó lo adecuado de utilizar capítulos cortos (muy aclaradores y casi cinematográficos): en un convento de carmelitas descalzas, recién fundado y con muchos problemas económicos, de repente comienzan a aparecer personas asesinadas; La priora, Ana de Jesús y el mismísimo San Juan de la Cruz, inician sus pesquisas para que nada salga de esas cuatro paredes y perjudique el entorno religioso que lo enmarca: una convención de carmelitas en Lisboa que desea terminar con la rama fundada por Santa Teresa. Al final, adelantado de manera oportuna, todo se soluciona con la ayuda de un pintoresco personaje, a la vez real e imposible en la sociedad de la época.

    Como dijimos los personajes son muy humanos, con evoluciones naturales y muy consistentes: las hermanas del convento pasan de ser unas perfectas religiosas a unas perfectas humanas, coherentes con sus caracteres y circunstancias que se van dibujando a través de los diálogos y sus herramientas para resolver cada situación.

    Los protagonistas son menos creíbles: extremos a la hora de defender sus convicciones. Forman parte del elenco de personajes históricos: Juan Latino que desempeña un papel fundamental en la trama. El Gran Capitán y sus oficiales, unos actantes maravillosamente dotados de defectos y virtudes capaces de sentimientos encontrados y que cada uno resuelve como puede. Por esto los lectores nos encariñamos con todos los personajes.

    Los temas que nos presentan, son, desgraciadamente, muy actuales: xenofobia y discriminación, segregación social, presión social sobre los individuos, sentimientos humanos encontrados, roles femeninos,…:

    Hay personajes que nos enseñan la forma de vida que estaban obligados a llevar los moriscos, sus costumbres propias y sobre todo su sufrimiento por las frecuentes expropiaciones y expulsiones, nuestra aventura se centra en Granada.

    Por otra parte visitamos la casas y sentimientos de la clase aristocrática: déspotas y crueles a la hora de defender sus privilegios.

    Y, por último, la vida conventual: remanso de paz hasta que la muerte por envenenamiento se introduce, no se sabe por dónde, entre sus sagrados, y caros, muros.

       En resumen, es una lectura divertida, con momentos lacrimógenos: muy recomendable su lectura en unas vacaciones.

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